Enero 2022

EL CLUB DE LOS NARRADORES

La semana del búho (1998)

VISITANTES

Horacio Cavallo

Horacio Cavallo nació el último día de 1977 en Montevideo y es un escritor que juega en todos los puestos del equipo literario. Cuentos para esos locos bajitos, poemas de amor de locura y de muerte, relatos desafiando lo fantástico como “La idea del agua” y es autor además de cuatro novelas. Una de ellas “Oso de trapo” (2008) conoció merecidamente varias tiradas y traducciones; es una astuta maquinaria narrativa, con un personaje femenino magnético, que mezcla como vinilos de DJ márgenes tipo “Sombras sobre la tierra” y huellas no futur de Nancy Spungen.

En La Coquette a Horacio lo presenta el gran Alfredo Fressia, con el prólogo escrito para la primera edición del poemario “Descendencia” del año 2012.

*

Horacio Cavallo sabe que el tema de toda descendencia es el tiempo, el que se encarna en cada eslabón de esa larga cadena, el dibujo feroz de la genética. Como las hojas, había dicho Homero, o simplemente como los miembros de una familia, cada individuo va dirigiendo su paso —“hacia la nada”, dice Cavallo— porque su función misma es dejar el espacio a la continuidad, a su propia perpetuación. El poeta también sabe que ese paso de la especie, como el de las estaciones, ocurre en un espacio, histórico además, que aquí es un ámbito de calles, de Montevideo o de Nueva Palmira. La casa, el trabajo, la procreación silenciosa surgen en estos poemas como testimonio de esa marcha de la especie, que nunca es abstracta. El poeta reflexiona, reconoce que andar descalzo / paseando ensimismado / tiene sentido. Y si el sentido es ético cabe a los poetas decirlo, aunque les cueste la vida, y de ahí ese homenaje que se presta en este poemario a algunos de ellos, como Haroldo Conti o a Ibero Gutiérrez.

Y sin embargo, estos poemas del movimiento, del paso, del ambular dejan en el lector el paradójico aprendizaje de la inmovilidad. El ser en movimiento está metido en un hombre (volviendo al hombre en el que estoy metido) y tal vez sea eterno, como la especie, como las estaciones, como los ciclos, o como la misma escalera de Jacob. Por eso, si hubiera que elegir el centro de este libro, quizás lo halláramos en este dístico: Hay un verano que no vuelve nunca / aunque siempre regrese otro verano. Y la forma que el poeta da a sus versos, mayormente esos endecasílabos en los que brilla el artífice, no constituyen en absoluto un ejercicio caprichoso, ni un engañoso juego de “sombras chinas”, sino una forma de la memoria, una pertenencia a la tradición del luminoso misterio poético. Finalmente, y como en el resto de su obra, Cavallo nos recuerda que la poesía estará siempre del lado de las preguntas y no de las respuestas: Acaso sobresalga, monocorde, / un nombre, una y cien veces repetido.

Alfredo Fressia

***

Leonor Courtoisie

Leonor Courtoisie nació el mismo año en que Rubén Sosa erró el penal celeste ante el vasco Antoni Zuibizarreta. Ella es actriz egresada de la EMAD, directora de teatro, escritora preparando la beca del premio Molière y autora del proyecto narrativo escénico “Corte de obsidiana” (2017), los poemas de “Todas esas cosas siguen vivas” (2017) y la novela “Irse yendo” (Criatura Editora, 2020). Los textos de Leonor propuestos a la lectura, provienen de la novela recién salida y La Coquette le agradece a la editora Julia Ortiz que lo hiciera posible. Una vez más la novela es espejo: entre visiones fragmentadas y bizarras, allí se descubre la narradora sin maquillaje, se refleja la bien llamada casa familiar y en telón de fondo, una juventud uruguaya buscando su personaje asignado en el tablado del mundo. Lo demás es literatura y lo dijo Alicia Migdal el invierno pasado en la Sala Verdi.

*

Presentación de “Irse Yendo” de Leonor Courtoisie. Sala Verdi, martes 17 de agosto del 2021.

Anotaciones en degradé

Hay dos fotos significativas para mí y a los efectos de este diálogo con Leonor. En su wp hay una niña soñadora, bracitos para arriba y ojos entrecerrados en una sonrisa musitada. La foto de la invitación a este libro la muestra en la actualidad, erguida y amablemente desafiante, con el pelo tipo penacho cual amazona. Ambas mujeres escribieron esta novela. A veces más una que la otra. A lo mejor se turnaban la niña y la amazona en estos fragmentos de recuperación y saldo de cuentas con el entorno formativo de los afectos, las penas y los logros.  Ambas transitaron el escenario teatral, porque necesariamente hay una niña guardada en el yo de cada actriz, así como hay una muchacha desafiante y frágil en la exposición escrita. Cuando leí Corte de obsidiana -presentada en libro como obra teatral- le dije esto es un relato, lo leo así, como relato entrecortado, más allá de las didascalias, tiene la fluidez y los espasmos de un relato escrito para ser leído, releído, retomado, inscripto en la memoria en tanto lenguaje verbal.

Tema de la elegancia que tanto preocupa a Leonor y que según ella no tiene; el vómito puntilloso según Julia Ortiz. El romanticismo del doler extremo, del añorar sin pausa, de llorar de impotencia ante la injusticia de una acusación equivocada, de querer conservar el pasado no solo material de la casa donde se gestó lo que ella es, sino los nudos buenos de las familias. El desparpajo para nombrar y definir, la ofensa de escribir, la alta exposición: hay o no dilema entre escritura y vida. No quiero hablar de autoficción, nuevo nombre de la academia para eternas formas de hacerse presente en la escritura. Cuando se escribe ya se está en otro lugar; es de libertad ese lugar, a veces de expiación y siempre tiene una distancia extraña con lo representado o inventado. La forma de la realidad arma un escenario a la manera del soneto de Góngora A un sueño:

El sueño (autor de representaciones),

En su teatro, sobre el viento armado,

Sombras suele vestir de bulto bello.

Hay un grupo familiar desarmado, tal vez nunca articulado, que solo se puede nombrar como grupo por la acción de la escritura de Leonor. Sin ella son personas sueltas e invisibles para nosotros, vivan la casa y la casa existirá decía Tarkovski. Que esa existencia traiga alivio o una expresividad comunicante ya es otra cosa. La dicha iguala y la infelicidad es singular de cada grupo, la precariedad que no se puede romantizar. La tonalidad directa, como una niña que registra su sorpresa ante la objetividad del mundo y por eso puede contar con levedad. Levedad era una de las propuestas de Ítalo Calvino y acá hay un ejemplo. Contra o a pesar de la pesadez del mundo, de su carácter incomprensible, esta levedad que no es ligereza cínica sino un compromiso expresivo: así son las cosas, así las veo, no sé por qué todo es así y yo estoy metida en esto pero no puedo escapar de las palabras que lo registran y no lo explican. Final con gozo. “Algún pedazo de hormigón cayó y no nos importó nada porque habíamos hecho algo juntos y estábamos ingrávidos de canto y de hacer honores”.

Casa y teatro-casa que se hacen y se deshacen con grupos que se malentienden. El grupo desarmado se constituye como tal por la escritura, es ahí donde existen y se juntan aún sin quererlo. Efecto sobre los espectadores o resultado de la obra sin pedir permiso. Alguien se va volando a escribir sus cuentos, otra se compra una lámpara. Creatividad. Hacerse adulta, adiós a la infancia.

Zona de los crímenes del corazón del proceso de crecer y morir, el barrio dibujado, la ciudad y sus perímetros…

Alicia Midgal

LOS RIOS FICTICIOS

“Bruxelles piano-bar” (2010)

Capítulo VII: EL REY DE LOS URUGUAYOS

Escena 49: El Delta del Ganges y final

LIBRERÍA LAS NUBES

Sally Sullivan

“En busca del Maestro”

Atraída por la postrera y terrible imagen fotográfica de un personaje eminente de la cultura uruguaya de la segunda mitad del siglo XX, la autora se propone indagar aspectos de su pasado y de su obra. Interlocutores reticentes o locuaces, testimonios parciales o contradictorios, discípulos, críticos teatrales, confidentes, una antigua amante, páginas inéditas de un «Diario» íntimo, son pautas de la investigación que, entre otras, van revelando la probable existencia de una ignorada zona de la historia personal del Maestro, subyacente a la notoriedad pública y su magisterio artístico. De la misma surgen además aspectos poco conocidos –en todo caso ambiguos– del contexto montevideano en el cual se expresarán obra y magisterio.

Si como dice uno de los personajes implicados, todo eventual cuestionamiento de un mito incomoda a guardianes del templo y a celosos de la textualidad, esta intolerancia fue padecida también en algunos momentos de su trabajo por la propia autora. Que para colmo no es oriunda de Durazno y Convención. De eso y otras inconveniencias trata el relato de Sally Sullivan.

Jorge Musto

NOTAS, APOSTILLAS Y ANEXOS

Comentarios actualizados a los contenidos

ARCHIVOS

El cazador Gracchus amarra en Montevideo y Mi primer Felisberto (diario de la obras) / La primera Cartografía original / Biblioteca musical / Índice general del año Uno de La Coquette / Fichero de Programaciones mensuales desde Abril 2020.

OCTAVA BANDA DE AUDIO DE LA COQUETTE

Gonzaguinha / “O que è, o que è?” de Gonzaguinha.

Paul Lewis / “Momento musical N°4” de Franz Schubert.

AC/DC / “Highway to Hell” de Angus Young, Malcolm Young y Bon Scott.

Camarón de la Isla / “Soy gitano” de José Fernández Torres, José Monge Cruz y Vicente Amigo.

Johnny Cash / “Hurt” de Trent Rezner – Nine Inch Nails.

Jaime Ross / “Durazno y Convención” de Jaime Ross.

Django Reinhardt / “Nuages” de Django Reinhardt

Rodolfo Mederos / “El caburé” de Arturo de Bassi.

Eros Ramazzotti / “Cose della vita” de Eros Ramazzotti, Piero Cassano y Adelio Cogliati.

Carlos Cuevas / “Contigo en la distancia” de César Portillo de la Luz.

Lena Horne / “Stormy Weather” de Harold Arlen y Ted Koehler.

Diciembre 2021

EL CLUB DE LOS NARRADORES

Últimos globos de historieta (1985)

Alas negras de Serafín abatido (1998)

VISITANTES

Amanda Berenguer

soy Amanda -montevideana-

hija de Amanda la de ojos de vaca

                        diosa contemporánea

                        corazón de mirlos con relámpagos

donde anida el rayo que quiebra la noche

          aletea la alegría la vida conmovida

y de Rimmel padre

                   gallo de riña

                   violento cancerbero

                   o tierno migajón bajo las plumas

                   casi brújulas casi flechas

hermana de Rimmel el sacrificado y querido

                              muerto porque los muertos

                              del reino de los muertos

                              lo rodearon

soy Amanda mujer de José Pedro

seguro como un cedro encrestado

                                                poderoso

como la montaña

necesario y distante como el río

                              que nos da de beber

no lo habitan las palabras

el viento vela su inaccesible escarpado amor

soy Amanda madre de Álvaro

                                  ansioso

                                  velero “ardiente”

fruto de la unión de ese árbol encendido

con mi escuadra de navíos derivantes

anunciado por un pichón de golondrina

que cayó sobre mis piernas una tarde de febrero

y vivió en mi casa

                          revoloteó junto a mi cama

                          comió insectos

y a los nueves días desapareció

soy Amanda

                  y voy hacia Amanda sin destino

                                                apátrida

perseguida por un tábano dorado

en medio de la púrpura

              de un empecinado y continuo

              asesinato de Amanda

(de La dama de Elche)

Ignacio Bajter

Ignacio Bajter es uruguayo y nació en 1983, es licenciado en comunicación, ejerció durante años la crítica literaria en Brecha y trabajó como investigador en la Biblioteca Nacional, frente al bar Gran Sportman. La enumeración de los trabajos realizados es cursor en movimiento perseverante e infatigable: metainvestigación de la crítica de Roberto Ibáñez / correspondencia de Felisberto Hernández / despliegue del archivo Amanda Berenguer / edición de los poemas de Emily Dickinson en la traducción de Amanda / disposición del archivo personal de Carlos Liscano / correspondencia entre Circe y Amanda / entrevistas a Circe Maia y Nicanor Parra / aportes a la narrativa de Roberto Bolaño / prólogo a estudios sobre métrica de Idea Vilariño / exploración en las “historias de la literatura” del Uruguay. Ignacio leyó a Stephen Dedalus: “Y trataré de expresarme de algún modo en vida y arte, tan libremente como me sea posible, usando para mi defensa las solas armas que me permito usar: silencio, destierro y astucia.”

Ahora que termina el año 2021, Bajter está investigando y redactando su tesis en New York University sobre aspectos materiales de las vanguardias latinoamericanas. Desde allá escribió y envió su estupendo trabajo sobre la poesía de Amanda, que tiene esa recóndita armonía entre lo cotidiano -la voz de Amanda, sus cartas, manipulación de una imprenta Minerva siendo máquina de poesía doméstica- y la originalidad de fusionar poema con estructuras infinitas del Cosmos. Una mirada de crítico joven y lector sistemático, la tarea anexa del tiempo dando perspectiva, densidad de palimpsesto estando en el mirador privilegiado: ingresar a Manhattan por el puente de Brooklyn, luego cruzar Chinatown pensando en Mickey Rourke (M. Cimino) y Jack Nicholson (R. Polanski), unas horas de biblioteca universitaria en Greenwich Village y a la salida caminar hasta Central Park West, donde está el Planetario Hayden. Es en el corazón de la manzana (“Ser como la manzana / implica / todas las culpas / pero es excitante la propuesta.”) donde comienza el viaje al misterio vertiginoso de Las Nubes Magallánicas.

LOS RIOS FICTICIOS

Bruxelles piano-bar (2010)

Capítulo VII: EL REY DE LOS URUGUAYOS

Escenas 43 a 48

(continuará)

ENSAYOS CRITICOS

“Jacob y el otro”: cuenta el Tiempo

NOTAS, APOSTILLAS Y ANEXOS

Comentarios actualizados a los contenidos

ARCHIVOS

El cazador Gracchus amarra en Montevideo y Mi primer Felisberto (diario de la obras) / La primera Cartografía original / Biblioteca musical / Índice general del año Uno de La Coquette / Fichero de Programaciones mensuales desde Abril 2020.

OCTAVA BANDA DE AUDIO DE LA COQUETTE

Gonzaguinha / “O que è, o que è?” de Gonzaguinha.

Paul Lewis / “Momento musical N°4” de Franz Schubert.

AC/DC / “Highway to Hell” de Angus Young, Malcolm Young y Bon Scott.

Camarón de la Isla / “Soy gitano” de José Fernández Torres, José Monge Cruz y Vicente Amigo.

Johnny Cash / “Hurt” de Trent Rezner – Nine Inch Nails.

Jaime Ross / “Durazno y Convención” de Jaime Ross.

Rodolfo Mederos / “El caburé” de Arturo de Bassi.

Eros Ramazzotti / “Cose della vita” de Eros Ramazzotti, Piero Cassano y Adelio Cogliati.

Carlos Cuevas / “Contigo en la distancia” de César Portillo de la Luz.

Lena Horne / “Stormy Weather” de Harold Arlen y Ted Koehler.

Noviembre 2021

SEGUNDA CARTOGRAFIA

(nueva configuración)

EL CLUB DE LOS NARRADORES

Drama familiar en la calle Tánger al 600 (1998)

VISITANTES

Mercedes Estramil

Una epístola a David Lynch y tres fragmentos de

Hispania Help

La ocasión de la visita de Mercedes Estramil a La Coquette era celebrar la reedición de su novela Hispania Help del año 2009. “Es mi libro amado” afirmó la autora y luego decía en el reportaje de Gera Ferreira: “Creo en la confabulación del cosmos para casi todas las cosas.” Esa intuición astrológica se revalidó hace pocos días de este noviembre, cuando ganó un segundo Bartolomé Hidalgo por su novela Mordida de 2019. Hay explicaciones razonables para esa alineación favorable de planetas; la crítica literaria destacó la excelencia de su proyecto, a ello se agrega la fidelidad perseverante de la casa editorial HUM, el encuentro con lectores ansiando un espejo sin efectos especiales sobre el país del nuevo milenio. Es obligado agregar algo del orden misterioso para aclarar el panorama, esos arcanos entre cielo y tierra que no entiende nuestra filosofía. Nunca creímos que la clave pudiera estar en la página horóscopo de La Nación: “Los acuarianos poseen fuerte valores renovadores, una tendencia hacia lo nuevo y una gran inclinación hacia el futuro, hacia todo lo moderno y poco convencional. No temen al cambio sino todo lo contrario, lo buscan. (…) También se destacan su inteligencia y creatividad, lo cual les permite proyectarse más allá de una limitada visión.”

Estramil nació bajo el signo de Acuario -6 de febrero- el mismo año de la muerte de T.S. Eliot, del nacimiento de J. K. Rowling (Leo) y la publicación de A sangre fría de Truman Capote; ha escrito poesía y el relato Rojo barajando el juego inventado en el Jockey Club uruguayo. A partir del 2009 reanuda su pacto narrativa mediante una escritura de exploración desinhibida, es escritora de historias sobre daños colaterales y cómplices necesarios; asociarla a un feminismo vago, cuando toda clasificación se volvió líquida, sospechosa y culpable sería aventurado. Sus novelas recuerdan -en todo caso- a personajes actuados por mujeres como Laura Dern, Linda Fiorentino, Laura Elena Herring y Kathleen Turner, cuerpos erotizados al borde del desdoblamiento yendo al sacrificio con los ojos abiertos.

Mercedes nos cedió para La Coquette tres fragmentos de su novela reeditada que comprende varios niveles de lectura. El principio rector es similar a Blue Velvet: una articulación eficaz entre apariencia vecinal y zapa agresiva de la Matrix suburbana. La novela es espejo retrovisor reflejando los últimos tres años de la narradora, la crónica de “una muchacha disconforme con su destino que quiere viajar a España pero no lo logra”; un retiro espiritual complicado en la costa y el encuentro frustrado con su hombre de antes; un diagnóstico feroz del puesto del escritor en la sociedad uruguaya y el deseo de filmar su pesadilla isabelina con serpientes blancas (inciso especial en la interpretación de los sueños) dirigida por David Lynch. Bajo el título compartido de Hispania Help -sueño, filme, novela- tomamos un atajo por el planeta Harry Potter, la peripecia de juntar 2527 dólares en la caja de zapatos, una serie de relatos eróticos manuscritos y la inocencia tronchada de una camarera. HH cuenta -sobre todo- la autopsia introspectiva del crimen camuflado durante un cumpleaños infantil, mientras Ronald McDonald se cree Pennywise: “Ella lo supo. Natalia, así se llamaba, ¿no?”

Casi se nos olvida: al comienzo hay una carta robada de M. a David Lynch -el agente Gordon Cole, responsable del proyecto Blue Rose del universo Twin Peaks- para contarle la reedición, al maestro que ahora -con setenta y cinco años- mira pasar nubes californianas proféticas, escrutando el cielo tormentoso tras nuevas confabulaciones.

LOS RIOS FICTICIOS

Bruxelles piano-bar (2010)

Capítulo VI: LA TERTULIA DEL CAFÉ DEL GLOBO

Escenas 36 a 42

(continuará)

ENSAYOS CRITICOS

“Mi primer Felisberto”

(solfeo fantástico para debutantes)

versión integral

NOTAS, APOSTILLAS Y ANEXOS

Comentarios actualizados a los contenidos

ARCHIVOS

El cazador Gracchus amarra en Montevideo y Mi primer Felisberto (diario de la obras) / La primera Cartografía original / Biblioteca musical / Índice general del año Uno de La Coquette / Fichero de Programaciones mensuales desde Abril 2020.

OCTAVA BANDA DE AUDIO DE LA COQUETTE

Gonzaguinha / “O que è, o que è?” de Gonzaguinha.

Paul Lewis / “Momento musical N°4” de Franz Schubert.

AC/DC / “Highway to Hell” de Angus Young, Malcolm Young y Bon Scott.

Camarón de la Isla / “Soy gitano” de José Fernández Torres, José Monge Cruz y Vicente Amigo.

Johnny Cash / “Hurt” de Trent Rezner – Nine Inch Nails.

Jaime Ross / “Durazno y Convención” de Jaime Ross.

Rodolfo Mederos / “El caburé” de Arturo de Bassi.

Eros Ramazzotti / “Cose della vita” de Eros Ramazzotti, Piero Cassano y Adelio Cogliati.

Carlos Cuevas / “Contigo en la distancia” de César Portillo de la Luz.

Lena Horne / “Stormy Weather” de Harold Arlen y Ted Koehler.

Octubre 2021

SEGUNDA CARTOGRAFIA

(nueva configuración)

EL CLUB DE LOS NARRADORES

El navegante solitario del Danubio (1991)

La diana del tiempo (2016)

VISITANTES

Sabela de Tezanos

Hacia el año 2011 se produjo el encuentro del cuestionario Alejandro Schmidt (1955-2021) y las réplicas por escrito de Sabela de Tezanos. Desde las respuestas del joven Proust a una suerte de interrogatorio laico inglés del siglo XIX, el ejercicio con variantes se volvió género en diagonal y valiosa fuente de información; siendo espejo anexo completando datos formales de títulos, actividades varias y fechas de publicaciones de fácil acceso en la red Internet. El tiempo de esa pirueta, la visitante de octubre reconoce la parte de misterio del acto creativo; en la transmutación y magia de las palabras sus íntimas supersticiones, asumiendo coincidencias significativas así como el respeto por algunas señales. En ese dominio sígnico, tendría sentido para ciertos lectores saber que ella es pisciana, nació el año de la revolución cubana, las grandes inundaciones en el litoral uruguayo y cuando Joao Gilberto grabó “Desafinado”. Se licenció en Filosofía y fue diplomada en gestión cultural, vivió años de radio como ambientadora musical: con el fondo de Leonard Cohen, Darnauchans, Joni Mitchell y Gismondi inició -hacia los años 90- su práctica de la escritura; además de una actividad intensa en talleres, cafés literarios y periodismo cultural. Ahora mismo es docente de Epistemología en la facultad de Psicología.

Sabela propuso a La Coquette tres zonas de su producción; así, reproducimos al cuestionario del poeta argentino con veinticuatro entradas, oficiando como índice de lecturas, premisas de una poética y pistas temáticas confirmadas por los textos siguientes. “A probar” es un delicado ejemplo de su prosa poética, donde explora el tramado de los apegos liados a la memoria, la infancia y los sentidos. La cocina de la familia predispone a la alquimia de la mujer que se hace y crece, una forma de estar en el mundo con rituales de calendario, descubrimiento de afectos, añoranza del tiempo huidizo y revelado de imágenes fundadoras; como el fijo ojo rojo de aquella liebre cazada por los primos, dejando atrás el mes de marzo esotérico y la ternura de cuentos infantiles. Ambos poemas pertenecen a “El mundo infinito” (Civiles iletrados, Montevideo: 2018), que fue primer premio a la obra edita del Ministerio de Educación y Cultura. En esos versos, la escena apalabrada es la mujer urbana y la figura paterna con un cigarrillo Plymouth “encendido entre los labios”, cantando “Stormy weather como lo hacía Lena Horne. En el prólogo, Alicia Migdal escribió: “No son poemas de la sola emoción, del embeleso por la desdicha explícita en los actos de recordar y comparar. Son, pavesianamente, una unidad mayor que se explica por el conjunto solidario de uno a otro.”

LOS RIOS FICTICIOS

Bruxelles piano-bar (2010)

Capítulo V: UNA ALUCINACIÓN QUE SE REPITE

Escenas 29 a 35

(continuará)

ENSAYOS CRITICOS

“Mi primer Felisberto”

(solfeo fantástico para debutantes)

versión integral

NOTAS, APOSTILLAS Y ANEXOS

Comentarios actualizados a los contenidos

ARCHIVOS

El cazador Gracchus amarra en Montevideo y Mi primer Felisberto (diario de la obras) / La primera Cartografía original / Biblioteca musical / Índice general del año Uno de La Coquette / Fichero de Programaciones mensuales desde Abril 2020

SÉPTIMA BANDA DE AUDIO DE LA COQUETTE

George Michael / “Freedom!’ 90” de George Michael.

Rosario Flores / “Algo contigo” de Chico Novarro

Chico Buarque / “A Rita” de Chico Buarque.

Yves Montad / “À Paris” de Francis Lemarque.

Jorge Schellemberg / “Chicalanga” de Manolo Guardia.

Edmundo Rivero / “Cuando me entrés a fallar” de Celedonio Flores y José María Aguilar.

Emil Gilels / “Sonata para piano N. 8 K 310” de W. A. Mozart.

Dire Straits / “Money for nothing” de Mark Knopfler y Sting.

Mercedes Sosa / “Balderrama” de Cuchi Leguizamón y Manuel Castilla.

Thelonious Monk / “Satin Doll” de Duke Ellington.

Dmitri Hvorostovsky / “Non ti scordar di me” de Ernesto de Curtis y Domenico Furnò

Septiembre 2021

EL CLUB DE LOS NARRADORES

¿Es que Zarah Leander cantó viejas melodías en guaraní?

LOS RIOS FICTICIOS

Bruxelles piano-bar

Capítulo IV: VIRTUOSO, NIÁGARA Y TARQUINO

Partes 22 a 28.

(continuará)

EL ASTILLERO

Mi primer Felisberto

X) El límite de los objetos

XI) Leer también la música

XII) Los nietos de Maldoror

(final)

INVENTARIO XXI Y LIBRO MAYOR

Apostillas y comentarios a la ficción actualizados

LAS VISITANTES

MARCOS ROBLEDO

“A manera de recibidor”

seguido de

12 microficciones

Durante décadas, el imaginario colectivo en movimiento postuló que, la amenaza mutante para la humanidad, se presentaría bajo la apariencia insolente del japonés Godzilla. La naturaleza tenía sus propias estrategias y aquí estamos, metidos en una cadena biológica de animales salvajes capturados, quizá un murciélago intermediario -otra vez ellos… – y un zoo comestible en alguna aldea del imperio Chino. El resultado viral es invisible a los ojos y se llama Covid 19. Los antiguos lo sabían: no hay Cosmos macro sin considerar el microcosmos, el universo de Andrómeda puede subdividirse al infinito hasta formar el conjunto de Mandelbrot. La naturaleza es fractal y también la literatura, todo lo trastocó la física cuántica con las intuiciones formuladas por Max Planck.

Marcos Robledo Pisciottano (Montevideo, 1975) concibe la literatura narrativa bajo la forma luminosa de la microficción. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, es periodista colaborar en varios medios (La Diaria, Lento, Brecha y Tres, entre otros), ganó varios concursos y participa en antologías numéricas y soporte papel. El Marcos que nos visita en La Coquette es el escritor; resulta sencillo clasificarlo y más complejo definirlo. Decidió explorar a conciencia los posibles de la microficción en práctica y teoría, creando un campo magnético personal sobre ese género. Preconiza una estética con tradición milenaria, considera con tino la incidencia de las nuevas tecnologías en el dominio narrativo y está atento al paradigma comunicacional de C. Shannon: fuente – emisor – canal – mensaje – ruidos y receptor. Como se verá, lo micro se infiltra en el instante y la parábola, cuadro de comic, humor esperpéntico, fábulas infantiles revisitados, frases hechas, la amasadora burocrática y códigos tribales. Tiene en cuenta que un telegrama puede declarar la guerra y una vida tronchada -con su trilla de deudos inconsolables- abreviarse en un obituario. Quisiera agregar un par de precursores a esa tradición de discreción, sprint con esteroides anabólicos y consideración del Seiko del lector. Textos que rondan en la memoria: El eclipse de Augusto Monterroso y El Cautivo de Borges.

Robledo contribuye al Cabaret con un texto redactado ad hoc para esta oportunidad; que es manifiesto, apología de las 500 palabras, 100 metros llanos, primer round de lectura y visita guiada al taller del escritor. Las doce ficciones provienen de Guaterios (2008), Dunumurcu (2020), la antología Brevestiario (2021) y hasta se coló un inédito.

ARCHIVOS

El cazador Gracchus amarra en Montevideo (diario de la obra) / Biblioteca musical (nuevo) / Índice general del año Uno de La Coquette / Fichero de Programaciones mensuales desde Abril 2020

SÉPTIMA BANDA DE AUDIO DE LA COQUETTE

George Michael / “Freedom!’ 90” de George Michael.

Rosario Flores / “Algo contigo” de Chico Novarro

Chico Buarque / “A Rita” de Chico Buarque.

Yves Montad / “À Paris” de Francis Lemarque.

Jorge Schellemberg / “Chicalanga” de Manolo Guardia.

Edmundo Rivero / “Cuando me entrés a fallar” de Celedonio Flores y José María Aguilar.

Emil Gilels / “Sonata para piano N. 8 K 310” de W. A. Mozart.

Dire Straits / “Money for nothing” de Mark Knopfler y Sting.

Mercedes Sosa / “Balderrama” de Cuchi Leguizamón y Manuel Castilla.

Thelonious Monk / “Satin Doll” de Duke Ellington.

Dmitri Hvorostovsky / “Non ti scordar di me” de Ernesto de Curtis y Domenico Furnò

Agosto 2021

EL CLUB DE LOS NARRADORES

Los marinos cantores

LOS RIOS FICTICIOS

Bruxelles piano-bar

Capítulo III: MALA RACHA DE HURACÁN BUCEO

Partes 15 a 21.

(continuará)

EL ASTILLERO

Mi primer Felisberto

IX) El apuntador como personaje secundario

(continuará)

INVENTARIO XXI Y LIBRO MAYOR

Apostillas y comentarios a la ficción actualizados

LAS VISITANTES

LAURA LOCKHART

(A través de una nube de polvo / Lady Catherine)

Los dos relatos de Lockhart refieren historias en las antípodas ambientales y tienen elementos comunes. “A través de una nube de polvo” es inédito y “Lady Catherine” pertenece a La espléndida desnudez de las cosas (Civiles iletrados, Montevideo, 2019). Mercedes Rosende escribió en el prólogo: “Y estos cuentos de Laura Lockhart corresponden a esa categoría en la que las mujeres hablan con voz propia, cuentan experiencias propias, juegan el papel más importante de la historia. Los personajes son muchos: las amigas, madres e hijas, nietas y abuelas, primas, la milonguera, la prostituta dominatriz o la tía bolchevique que vive en Rusia, la amante del samurái o la del cirujano o la del padre de un niño enfermo, la judía, la asesina del jacuzzi, la del cuarto que se va llenando, todas ellas son el centro del relato. Porque dramas, pasiones o tragedias que viven sus protagonistas tienen un denominador común: son mujeres, aunque sin esa visión estrecha y confinada casi exclusivamente a la problemática familiar de entrecasa con que se entendió la “literatura femenina” en el pasado, y sin entrar en el obvio panfleto militante.”

El primero evoca un mundo rural entre mujeres emparentadas, tejiendo su novela familiar ante la deserción masculina, neutralizando a Micielo, pareja reciente de una madre ausente. El lector verá que la crónica evitada por la piba de trece años es cuestión de todos los días; la tía Tiburcia es el personaje inolvidable: seducida y abandonada a orillas del Cebollatí, parto con accidente vial y bebe muerto, la cubrió de muchacha el poncho de la locura. La música es la alegría que la hace bailar el pericón, algún malambo en alpargatas o una recreación de rock. “Lady Catherine” –“es la reina de un comic”- cuenta una revancha de la diáspora latina en Chicago contra los privilegios masculinos y se trata de llevarlos al instante masoquista, donde sus fantasmas sólo se pueden concretar humillándose ante la fémina dominante. Los cuentos de Lockhart se nutren de la tradición teatral, egresada de la EMAD participa en la tramoya técnica de múltiples producciones en los espacios nacionales. Hace una década que incursiona en la creación de guiones y la escritura narrativa, participó en antologías y ganó varios concursos. Quizá lo más persistente son sus años pasados en Londres: estética visual del álbum Sargent Pepper’s, entornos tóxicos de “Mona Lisa” de Neil Jordan, bandas de “Tommy” y “The Rocky Horror Show”. Después de ver a Vanesa Redgrave con Terence Stamp actuando Ibsen -quienes tuvieron esa fortuna en Londres- y de escuchar el pentámetro yámbico sajón en el Old Vic, el gran Teatro del Mundo seguro se reinventa.

LUCÍA LORENZO

(Espectros / Avioneta / Sofá)

Otro cuento de Lucía Lorenzo que pudimos leer tiene un acápite de Truman Capote: “La soledad, como la fiebre, medra en la noche.” y parece que uno escucha esa frase dicha por el inmenso Philip Seymour Hoffman. También las circunstancias reciente del país y haber nacido en 1973 puede incidir en un estar social del escritor uruguayo contemporáneo, dependiendo de ese cursor insistente con charreteras; cifra que condiciona -a todos- la visión sobre la pertinencia y utilidad de la literatura cuando todo está dicho; apelando en algunos casos a la poética minimalista de una narrativa casi de supervivencia. Lucía en licenciada en comunicación y opera en el mundo del periodismo, los cursos de literatura y la creación. La mirada resultante es de un feminismo ensimismado y solidario entre mujeres: explora las pérdidas afectivas de la infancia, los desasosiegos adolescentes barriales y los naufragios de la vejez que la sociedad prefiere ocultar. El cuento breve es suficiente (Tenerlo por escrito, Civiles iletrados, 2019) para lo que quiere o considera suficiente narrar: la foto movida, el tiempo de espera entre dos trámites, el dialogo fragmentado, el boceto de una idea, el vuelo casual, un fulgor tentador de otra vida posible apenas cambiándose la ropa.

Los comienzos hay que imaginarlos porque están obviados, los finales son indeterminados como los fotones que forman el universo. El lector debe apoyarse en eso breve que sucede y el instante fulgurante en pocas palabras; siempre que tengamos confianza en el observador. Están seguidas sin concesiones las edades de la mujer y el tiempo que pasa por el cuerpo, se ponen a prueba los límites del desajuste mental sin saber de qué lado del diagnóstico se está parado y mientras se expande el imperio repetido de la soledad. A veces los dioses envían mensajes sibilinos, como en el cuento “Avioneta”: Mírenme, Elíjanme. Quizá eso escrito en el cielo y siendo otra nube poética nunca llegue a tocar tierra; eso flota por encima nuestro, como los mensajes de humo de Alberto Ruíz-Tagle en “Estrella distante” de Bolaño, repitiendo el doble enigma humano del emisor y del destinatario. De los tres cuento que Lorenzo nos propone “Espectros” es un inédito.

ARCHIVOS

El cazador Gracchus amarra en Montevideo (diario de la obra)

Biblioteca musical (nuevo)

Índice general del año Uno de La Coquette

Fichero de las Programaciones mensuales desde Abril 2020

SÉPTIMA BANDA DE AUDIO DE LA COQUETTE

George Michael / “Freedom!’ 90” de George Michael.

Rosario Flores / “Algo contigo” de Chico Novarro

Chico Buarque / “A Rita” de Chico Buarque.

Yves Montad / “À Paris” de Francis Lemarque.

Jorge Schellemberg / “Chicalanga” de Manolo Guardia.

Edmundo Rivero / “Cuando me entrés a fallar” de Celedonio Flores y José María Aguilar.

Emil Gilels / “Sonata para piano N. 8 K 310” de W. A. Mozart.

Dire Straits / “Money for nothing” de Mark Knopfler y Sting.

Mercedes Sosa / “Balderrama” de Cuchi Leguizamón y Manuel Castilla.

Thelonious Monk / “Satin Doll” de Duke Ellington.

Dmitri Hvorostovsky / “Non ti scordar di me” de Ernesto de Curtis y Domenico Furnò

Junio 2021

EL CLUB DE LOS NARRADORES

Las curiosas tribulaciones del estudiante Andreas Stein

LOS RIOS FICTICIOS

BRUXELLES PIANO-BAR

Capítulo I: ME RECUERDAS A AUDREY HEPBURN

Partes 1 a 7.

(continuará)

EPISODIOS UNIVERSITARIOS

Lo decorativo y despiadado en la voz de Irineo Funes

INVENTARIO XXI Y LIBRO MAYOR

Apostillas y comentarios a la ficción actualizados

LOS VISITANTES

CARLOS LISCANO

Todo lector conoce la fábula del muchacho o muchacha que quiere ser escritor. Hace poco más de un siglo, James Joyce dio la versión sublimada de su propia experiencia en el personaje de Stephen Dedalus, al que le dedicó una novela semidestruida por asuntos domésticos. Años después retomó el proyecto, que llegó hasta nosotros con el título de “Retrato del artista adolescente”, publicado como folletín entre 1914 y 1915 en “The Egoist” y como libro en 1916. En el último capítulo, el héroe propone un tríptico moral y estético que circula como asunto a meditar en todos los talleres literarios: “No serviré por más tiempo a aquello en lo que no creo, llámese mi lugar, mi patria o mi religión. Y trataré de expresarme de algún modo en vida y arte, tan libremente como me sea posible, tan plenamente como me sea posible, usando para mi defensa las solas armas que me permito: silencio, destierro y astucia.”

Algunas estaciones las armas las carga el Diablo. Lo que en Irlanda era un programa de provocación, en el caso de Liscano el uruguayo se vuelve devolución de la fatalidad. Silencio, destierro y astucia tienen en su obra nueva significación; allí circula el país como relato malogrado durante los años verdes, el lenguaje es exigido para que diga lo indecible y si no puede mejor que se calle. El encierro que sabemos, es ocasión de transfiguración voluntaria en escritor; la vida -ella siempre- cronicando el cotidiano al alcance de la mano y negociando lo mejor que se pueda el desasosiego que acerca a los papeles en blanco. Como hay dos cuerpos del rey -el ensayo de Ernst Kantorowicz es de 1957- hay dos cuerpos del escritor. Una zona medular de la obra de Liscano explora este territorio bicéfalo -donde patrulla el doppelgänger- en textos explícitos como “El escritor y el otro”. Mirado desde el oficio alteró paradigmas sólidos, más que una escritura narrando la dictadura -esos textos abundan en las vidrieras a veces minando el efecto buscado- se aplicó a indagar secuelas de la violencia conocida en la ciudad de la Novela, de ahí el desconcierto que pueden provocar obras como “La mansión del tirano”

Un día le escribimos a Carlos diciéndole que sería bárbaro que se acercara al Cabaret y que viera por las dudas. Al otro día respondió enviando -como si fuera poco- fragmentos de un libro inédito sin poner condiciones. La Coquette le está debiendo un almuerzo en Don Koto.

El soporte original manuscrito es una libreta mexicana, la versión mecanografiada tiene dos epígrafes, un diálogo (fechado Set. 2016) y una cita de los Diarios de Kafka. El texto comprende 59 fragmentos y se terminó de redactar en Capurro, el 9 de mayo de 2019. Está dedicado “A la memoria de María Carme Gabarró”

ARCHIVOS

El cazador Gracchus amarra en Montevideo

(diario de la obra)

Biblioteca musical (nuevo)

Índice general del año Uno de La Coquette

Fichero de las Programaciones mensuales desde Abril 2020

SEXTA BANDA DE AUDIO DE LA COQUETTE

Rolando Villazón / “La danza” de Giacomo Puccini.

Lalo Schifrin / “Mission : Impossible”.

John Coltrane / “My favorite things” de Richard Rogers y Oscar Hammerstein.

Ignacio Corsini / “La pulpera de Santa Lucía” de Héctor Pedro Blomber y Enrique Maciel.

Dick Annegarn / “Bruxelles”.

Astor Piazzolla / “Boedo” de Julio de Caro.

Lucio Battisti / “E penso a te”.

Charles Aznavour / “J’aime Paris au moi de mai”.

Robson Miguel / “Aquarela do Brasil” de Ari Barroso.

Deep Purple / “Smoke on the water”.

María García Vigil / “Ojalá” de Silvio Rodríguez.

Marzo 2022

EL CLUB DE LOS NARRADORES

Hombre con sombrero, segundo a la izquierda, sin identificar

Dragón entre las nubes

VISITANTES

Juan José Saer

“La pesquisa”

(las primera páginas)

Este mes damos un paso enorme en la zona Saer de la narrativa, los idus de marzo nos traen la felicidad de contarlo en el elenco de La Coquette. Su visita nada tiene de casual, asoman en su obra escenas de timbas, boliches de barrio con billar y cabaret danzante con barman, fulleros sindicados, epígonos de Raúl Berón y coperas; parecía cantado que un texto suyo se diera una vuelta por aquí y fue Laurence Gueguen que autorizó la presencia de “La Pesquisa” en esta entrega. Los astutos en literatura saben de Saer, para los más prudentes subimos este mes un esclarecedor y penetrante ensayo de Oscar Brando; el portal al mundo saeriano es cuestión de minutos: Internet brinda más de doscientas mil entradas, los libros están en librerías y eBook, cursos, memorias o tesis se suman en el ámbito universitario. Sencillo y desafiante, su proyecto además de narrar historias en trama postula un sistema conectado de personajes, es educación a la novela en tanto estrategia de ficción e incursión imborrable al tercer reino de la literatura. Lo único que glosaremos entonces, será la razón de elegir las primeras páginas de “La pesquisa” como rastro privilegiado.

Alguna vez Juan José afirmó que fue su respuesta al reto del género policial aunando horror y métodos decimonónicos del folletín urbano; una réplica de oficio probando que se puede hacer novela con sobrantes de la industria cultural invasora. Habiendo Saer vivido en Francia desde 1968, fue la primera ficción que transcurre en buena parte en la capital francesa. La acción sublimada por el relato de uno de los protagonistas se desarrolla en el distrito 11 de París, allá suceden los 29 crímenes del caso (quizá se inspira oblicuamente en la saga real del asesino que obró en París durante los años setenta) y está instalada la usina de la investigación: “El hombre o lo que fuese desaparecía detrás de sus actos, como si la perfección que había alcanzado en el horror le hubiese dado el tamaño del demiurgo que únicamente existe en los universos que crea.” Allá vivió el personaje que cuenta y también Saer -antes de mudarse a la calle Mouchotte- en el 157 Boulevard Voltaire primer piso, cerca del Metro Charonne, lo que suma verosimilitud al relato.

La novela que sigue luego de las primeras páginas transcripitas, fue publicada en 1994 y despliega varios argumentos: una charla entre amigos sobre otro misterio de París, el viaje por el rio Colastiné tras un dactilograma de 815 páginas, titulado “En las tiendas griegas” y del cual se ignora su autoría, el reenganche de una amistad que debe negociar huecos emotivos de años de ausencia. La historia parisina es la de un asesino serial, sus víctimas, la persecución a ciegas y se concentra en los dos últimos crímenes hasta un desenlace provisorio. El dactilograma se traslada a la guerra de Troya en la llanura de Escamandro, la mayoría el día previo al episodio del caballo y finaliza cuando se abren las puertas del horror. Ante Troya se disputan en opiniones el soldado viejo y el soldado joven vigilando la tienda de Menelao, en París los policías Morvan y Lautrec, en la ciudad novela Pichón y Tomatis siendo seis personajes en busca de autor: autor del dactilograma, de los crímenes, de la novela. El episodio troyano, que inicia la literatura occidental trata del hiato entre realidad e ilusión sobre la belleza femenina en su esplendor cuando es casus belli. Como puede verse en el cuadro de Hans Baldung “Las tres edades y la muerte”, el predador parisino se acerca al reloj de arena supliciando ancianas en un ritual de muerte; en París como en Troya, son las víctimas engañadas quienes abren las puertas del encierro al potro desquiciado del horror. Al inicio de la novela leemos el retrato robot coral de las víctimas, el gran arte narrativo de hacer un travelling prolongado sobre seres invisibles en la jungla urbana, mujeres declinantes que salieron de cuadro. Con esos elementos de afeites y artrosis se inicia una novela fantástica, poblada de monstruos fugados de pesadillas, ciudades oníricas, víctimas y victimarios, operando desde los orígenes mitológicos cuando el mundo se vuelve pesado. Los personajes masculinos van a la búsqueda, más que el consuelo barroco deux ex machina del culpable ideal, la certeza es el misterio permaneciendo en lo que flota: nieve blanca cayendo sobre París en días de navidad, papelitos blancos ministeriales del carnaval del monstruo resolviendo el enigma, mariposas blancas llamadas bailarinas -nocturnas- provenientes del cielo sobre el arcano del dactilograma. Mientras los amigos toman cerveza -exigir el frío que duele en las sienes, la altura de la espuma- en un patio acriollado, alrededor caen hojas otoñales de relatos pendientes sobre desaparecidos, exilios, cariños idos y la juventud dañada seca de promesas.

Oscar Brando

“Volver a Saer”

Cuando se volvió más cercana la llegada de Juan José Saer a La Coquette, como con otros autores creímos que sería oportuno que estuviera acompañado por un trabajo crítico de presentación ampliada; se lo pedimos a Oscar Brando sin dudar, sabiendo que es el compatriota que más sabe del asunto. En su trabajo recibido recuerda cómo se fue tejiendo la trama saeriana personal con lecturas, conexiones editoriales, azares inmobiliarios, viajes, alineación de planetas universitarios y el imán Alberto Díaz que tanto nos orienta desde Buenos Aires. Fue una linda aventura su encuentro fortuito con los libros de Saer y contó con el apoyo de Norah Giraldi durante el tramo último de la investigación; yo trabajaba por esos años en la universidad de Lille cuando Carina y Oscar Brando vivieron y presentaron sus tesis sobre Liscano y Saer. La defensa de Oscar fue el 18 de noviembre de 2013, finalizaba el otoño en el Norte y estuve ahí para contarlo. Tal vez en el pedido inicial hace un par de meses sólo aguardaba algún capítulo suelto de la tesis y que luego fue libro editada -por Corregidor- con el título de “La escritura de Juan José Saer. La tercera orilla del río.”

Brando se tomó unos días para pensarlo y se descolgó luego con un ensayo inédito, personal, arborescente, que recupera las grandes líneas de la crítica del autor de “Glosa” y abre nuevas pistas porque sobre Saer siempre queda alguna cosa para decir. Como buen docente -nosotros los del IPA ya no somos los mismos…- atiende a lectores debutantes y sorprende a iniciados con nuevos contactos digamos que intertextuales. Oscar preguntó qué texto de Saer subiría al Cabaret y los criterios de la elección; ubicó entonces el interés de su lectura al servicio de la cartografía parisina, del catálogo inicial femenino atendiendo a las viejas del barrio, en viudas sin mayor esperanza que en páginas maravillosas describen el coto de caza de “el hombre o lo que fuese.” Además de presentar la obra de Saer y avatares editoriales como un sustrato a considerar de la narrativa, aclaró puntos claves de la novela citada. Brando estableció un nexo temporal, una suerte de continuidad trascendental con otro cuento del libro “Lugar” del año 2000 titulado “Recepción en Baker Street” y que sería una coda de la novela convocada, porque la noche de las bailarinas siguió después de la tormenta. El crimen induce al crimen: Pichón Garay narra los misterios parisinos y Tomatis los de Londres, recuerdos de mentes criminales así como de deducciones; relaciones entre realidad y ficción, corporeidad y simulacro, del asunto de la construcción del autor. Como lector de Saer, dos aspectos me interesaron del trabajo de Brando que tienen relación con su pasado de investigador. Primero el juego de asimilación y desprendimiento con la literatura de corte naturalista previa -Oscar domina esa biblioteca de la Banda Oriental- donde localiza los nudos conflictivos entre lo que permanece y la ruptura; luego, el paso mágico de las condiciones de oralidad a prodigios refinados de la escritura, diciendo que toda gran novela antes fue rumor o mitología, anécdota o recorte de prensa, conversación antes que dactilograma aunque requiera 815 páginas.

LIBRERÍA LAS NUBES

Duilio Luraschi

Ficha 3

“El juego de Borgino”

Suceden cosas en la Librería Las Nubes. Duilio Luraschi que pasó de visita por el Cabaret hace algunos meses, para este marzo nos envió una novela inédita; es la primera vez que ello ocurre y de arranque va nuestro agradecimiento. A la espera de concursos varios, decisiones editoriales que tardan, publicaciones parciales en semanarios o lecturas públicas las historias buscan otras estrategias de difusión. Cuando un manuscrito alcanza el punto Fahenheit 451 en la ciudad letrada, el desplazamiento lateral hacia la red abre nuevos portales. Hace un tiempo, Martín Palacio Gamboa escribió lo que sería una buena entrada a la estética de Duilio: “Nacido en 1963 en Montevideo, Duilio Luraschi es algo más que una figura esquiva en el panorama de la narrativa contemporánea uruguaya. Sus libros tratan de un mosaico de posibilidades, personajes, planteos en que la magia, el terror, la paranoia, lo absurdo y el humor forman un tejido más lógico de lo que parece a primera vista. Por ese motivo podríamos inducir que estamos ante un autor cuyos relatos navegan una atmósfera y una precisión de relojería que lo aproximan a Kafka pero también a Dino Buzzati, dos ascendencias que parecen haberse desdibujado en el marco de referencia actual y que, por eso mismo, también generan cierta extrañeza.”

En la novela de Luraschi hay dos destinos principales que se cruzan sin saberlo. En la primera una pareja recuerda a Elizabeth Taylor y Richard Burton en “¿Quién le teme a Virginia Woolf?”, en la otra seguimos a una muchacha depresiva que se llama igual que la morocha de “Mulholland Drive” y termina como la rubia Diane Selwyn. Hay negocios inmobiliarios tipo “Chinatown” y accidentes de tráfico sospechosos; pero no estamos acomodados en el Cine Metro con subtítulos, sino ante seres desesperados moviéndose en escenarios que se ven desde la ventanilla del 121. Borgino es un juego y el negociado ilusorio para pararse el resto de la vida; como se lee en la entrada 24: “el lío de Borgino era solo una fachada como la puerta del tren fantasma.” Quien compró boleto para varias vueltas fue Tomás Campos, acaso héroe sin atributos, el último en salir de escena y que recibe la resaca del naufragio: la esposa alcohólica se va a Carmelo, siempre anda detrás de alguna mina quemada, hay fotos de cuando Bautureira llevó seis casilleros de cerveza y cuatro pollos asados a la despedida de soltero, es abogado y empresario, filatélico aficionado, va a la peluquería de Vittorio, fuma Camel, bebe ron añejado, tiene problemas oculares y cree que el 325 a la cabeza lo sacará del mal paso.

NOTAS, APOSTILLAS Y ANEXOS

Comentarios actualizados a los contenidos

ARCHIVOS

El cazador Gracchus amarra en Montevideo y Mi primer Felisberto (diario de la obras) / La primera Cartografía original / Biblioteca musical / Índice general del año Uno de La Coquette / Fichero de Programaciones mensuales desde Abril 2020.

NOVENA BANDA DE AUDIO DE LA COQUETTE

The BBC Concert Orchestra / “Laurence de Arabia” de Maurice Jarre.

Jennifer López / “El anillo” de E. Barrera, A. Castro, O. Hernández, J. Herrera.

George Gershwin / “I got rhytim” George Gershwin.

Ney Matogrosso / “Rosa de Hiroshima” de Vinicius de Moraes y Gerson Conrad.

Antonio Núñez Montoya “Chocolate” / “Fandangos”, guitarra de Manuel de Palma.

Barbra Streisand / “What are you doing for the rest of your life ?” de Miche Legrand y A. y M. Bergman.

Django Reinhardt / “Nuages” de Django Reinhardt

Richard Galliano Sextet / “Oblivion” de Astor Piazzolla.

Julien Clerc / “Ma préférence” de Jean-Loup Dabadie y Julien Clerc.

Rubén Rada / “Candombe para Gardel” de Rubén Rada.

Osvaldo Pugliese / “Recuerdo” de Osvaldo Pugliese.

Peri Rossi, Cristina: biografía para armar

Conocí a Cristina Peri Rossi en el año 2014, cuando la invitamos a participar del VIII Congreso que la Asociación de Profesores de Literatura del Uruguay se proponía realizar en la Biblioteca Nacional, en Montevideo. Luis Bravo nos había sugerido su nombre a instancias de un curso sobre poetas malditos que había hecho con ella en Madrid, en los cursos de verano que año a año organizaba la Complutense en El Escorial. El tema de nuestro congreso –Literaturas infernales– hacían de ella una invitada interesante, tanto por su condición de crítica como por su talento de escritora. Ya habían pasado diez años desde su última visita a Uruguay, de manera que el propósito de nuestra Asociación ya no era solo tener una invitada de su magnitud, sino que también implicaba volver la mirada a una escritora que hacía años no visitaba el país y que desde hacía décadas no publicaba en nuestro medio, salvo contadas excepciones.

A pesar de nuestra insistencia, Peri Rossi se excusó, declinó la invitación con un “Ya estoy vieja. Se tendrían que haber acordado antes de mí”. Seguramente tenía razón. Lo cierto es que a pesar de que ella no vino a Montevideo, apenas pude viajé para visitarla en Barcelona. Fue el primer encuentro de muchos que se han sucedido en estos años, siempre allá, en el piso doce de su apartamento en la calle Numancia del barrio Les Corts. En realidad, yo la había conocido mucho antes, leyendo su obra mientras estudiaba en el Instituto de Profesores Artigas. Un verano de aquellos encontré en la feria de Tristán Narvaja un ejemplar de El pulso del mundo, recién editado por Trilce, una recopilación de los textos periodísticos que había publicado entre 1978 y 2002 en distintos medios de prensa españoles. Esa fue mi puerta de entrada al universo perirrossiano, ni su poesía ni su narrativa, que no se hicieron esperar mucho y llegaron gracias a los hallazgos que todavía nos regalan las librerías de usados de Montevideo.

Compromiso de escritura

“Los escritores somos muchas veces Casandras extraviadas en el infierno de la existencia sin tener quien nos escuche” (Detente, instante, eres tan bello)

Narradora, poeta, ensayista, traductora, periodista. Peri Rossi ha cultivado varios géneros literarios con maestría. “Escribo con mis voces, no con mi voz” ha dicho más de una vez, parafraseando un verso de Alejandra Pizarnik. Claro que esa versatilidad no siempre le ha jugado a favor: “A los críticos y a los libreros no les gusta una escritora poeta, narradora, ensayista. Deslizan subrepticiamente la sospecha de que quizás es porque no se siente plenamente realizada en ningún género”. Más bien creo que se trata de todo lo contrario: las distintas caras de una misma obra, en la que los libros y los temas dialogan entre sí, se solapan y superponen, se continúan unos en otros. No solo en el sentido de ser las partes de un todo, sino en la posibilidad de ser cajas de resonancia de tópicos que aparecen sucesivamente: el deseo, el exilio, el lenguaje.

Ya desde su primer libro, Viviendo (1963), es visible su preocupación por el universo femenino; en los tres cuentos de esa obra inaugural, las protagonistas dan cuenta del opresivo mundo en el que vivían las mujeres. Los relatos de su segundo libro, Los museos abandonados (1969), que resultó ganador del Concurso de los Jóvenes de la editorial Arca, tienen como elemento central el espacio físico en el que se desarrollan. “De joven, quería vivir en un museo, escribir en un museo, amar en un museo. En un museo cerrado al público, claro. Me parecía que era el espacio, el ámbito donde las dos coordenadas de la realidad: el tiempo y el espacio se suspendían, flotaban, y se abrían, entonces, las puertas de la fantasía, del sueño, de la creación”. En 1968, Jorge Ruffinelli, Eduardo Galeano y Jorge Onetti fallaron, por unanimidad, a su favor en ese concurso. Ese año resultó clave para la obra de Peri Rossi: ganó el premio de Arca, obtuvo una mención especial en el concurso de poesía del diario El Popular –órgano del Partido Comunista, donde también ejercía como periodista– y por invitación de Ángel Rama comenzó a publicar con regularidad en el semanario Marcha.

La agitación política que se vivían por aquellos años previos al golpe de Estado se hizo patente en su obra, ejemplo de ello son los poemas que Jorge Ruffinelli incluyó en la antología Poesía uruguaya rebelde (1971) o el relato que integra Cuentos de la revolución (1971) o el poema escrito en honor a Líber Arce, primer mártir estudiantil, publicado en El Popular, apenas una semana después de su asesinato:

Roto por dentro, hermano,
te dejó la policía que te tiró a la espalda.
Roto por dentro
para que te velaran en la calle multitudes silenciosas  
y es el ruido tenebroso de su silencio, Líber,
el que le promete sucesores a tu sangre.

También por esos años, El libro de mis primos (1969), novela ganadora del concurso del semanario Marcha, e Indicios pánicos (1970) fueron escritos con la convicción de que “del horror a lo existente nacen (si somos valientes) los libros y las revoluciones”. La palabra se transformó en estrategia de resistencia y con ese mismo espíritu revolucionario publicó su primer poemario, Evohé (1971), el único que editó en Uruguay. El año pasado, con motivo del cincuenta aniversario de este libro, la poeta decía en el prólogo: “No me arrepiento de ningún verso, aunque me siga asombrando el gran escándalo que causó en la izquierda, porque entonces yo era una ingenua: creía que la revolución era también estética y sexual”. Peri Rossi no era ninguna ingenua. Con este libro estaba reelaborando la poesía amorosa escrita por mujeres; heredera de la tradición que Delmira Agustini había iniciado en el Novecientos, el sujeto lírico femenino le cantaba a un objeto de deseo también femenino. La tríada que vertebra todo el libro –yo, tú, lenguaje– se cifra, una vez más, en clave femenil, baste como ejemplo el primer poema del conjunto: “Palimpsesto: escrito debajo de una mujer”, versos en los que las mujeres están (des)vestidas de palabras: “En fuga de palabras, quedó la mujer desnuda”.

Partir es siempre partirse en dos

“Extranjero. Ex. Extrañamiento. Fuera de las entrañas de la tierra. Desentrañado: vuelto a parir. No angustiarás al extranjero. Pues. Vosotros. Vosotros. Vosotros. Los que no lo sois. Sabéis. Vosotros sabéis. Nosotros empezamos a saber. Cómo se halla. Cómo. El alma del extranjero. Del extraño. Del introducido. Del intruso. Del huido. Del vagabundo. Del errante” (La nave de los locos)

Peri Rossi es una enamorada de Montevideo, lo admitió en el discurso de recepción del premio que hace pocos meses le concedió la Intendencia de esta ciudad al nombrarla Ciudadana Ilustre. Nació en Reducto y vivió gran parte de su infancia y adolescencia allí, pero recuerda con especial cariño un pequeño apartamento en la calle Ituzaingó, en la Ciudad Vieja, frente a la Torre de los Panoramas, el emblemático cenáculo del Novecientos que encabezó Julio Herrera y Reissig. A comienzos de los años setenta se mudó cerca de la rambla, al lado de la Embajada de Estados Unidos: “En mi apartamento de la calle Cebollatí, lleno de libros y de discos, desde el gran ventanal, en noches de espanto, había visto lanzar bolsas de arpillera cargadas presuntamente con cadáveres humanos al mar”.

Cuando la situación ya era insostenible y su vida realmente corría peligro, luego de recibir amenazas en el liceo Rodó, donde trabajaba, y de proteger a una exalumna que colaboraba con el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros y fue detenida en la puerta de su casa en Cebollatí, la madrugada del 4 de octubre de 1972 se embarcó en el Giulio Cesare, transatlántico que tenía como destino final Génova. Llevaba consigo un ejemplar de cada libro que había publicado y el original inédito de Descripción de un naufragio.

Por equipaje
una maleta llena de papeles
y de angustia
los papeles para escribir
la angustia
para vivir con ella
compañera amiga.

En ese mismo viaje comenzó a gestarse otro libro, Estado de exilio (2002), que saldría a la luz treinta años más tarde y obtendría el Premio de Poesía Rafael Alberti; según ha afirmado ese poemario contiene varios textos escritos ni bien llegó a Barcelona. Sin embargo, el primer libro que publicó en España fue Descripción de un naufragio (1975),alegoría de un naufragio amoroso y del fracaso de un proyecto político tal como se lee en la dedicatoria del poemario:

A todos aquellos navegantes
argonautas de un país en ruinas
desaparecidos en diversas travesías,
varias,
que un día emprendieron navegaciones
de inciertos desenlaces.

A principios de los setenta, Barcelona era la ciudad más vanguardista de España, la ciudad de las emblemáticas Ramblas, una ciudad portuaria y plural, en la que se daban cita intelectuales y artistas exiliados latinoamericanos. Franco aún se encontraba en el poder en una dictadura que, si bien agonizaba, no facilitaba la vida a los exiliados políticos del Cono Sur. Sin embargo, la tradición editorial de Barcelona atrajo a muchos autores que encontraron en ella un lugar para producir su obra. Entre los años sesenta y setenta, la ciudad se había convertido en el refugio de varios que vivieron allí su exilio político o literario: Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, José Donoso. La denuncia y la crítica a lo que se vivía en sus países de origen fue una constante entre ellos. Peri Rossi no fue la excepción y en 1973 se conectó con la resistencia al franquismo y organizó, junto con su amiga Lil Castagnet, un comité de ayuda a los presos políticos.

“Llegué a Barcelona en un barco italiano con destino a Génova, a fines del año 1972. Huía de un país ocupado por el ejército nacional y llegaba a la ciudad más libre de España sin saber, a ciencia cierta, cuánto tiempo me quedaría, ya que el sueño de cualquier exiliado es volver al país natal”. Nunca regresó y desde ese lugar de exiliada –no solo en su estado de exilio, sino en su condición de exiliada– ha construido un imaginario cargado de simbolismo y nostalgia en el que “Todos somos exiliados de algo o de alguien. En realidad, esa es la verdadera condición del hombre”, como dice Equis, el protagonista de la novela La nave de los locos (1984). Es la misma situación de extranjería que experimenta el personaje principal de Solitario de amor (1988) frente al rechazo de su amada, una novela lírica que constituye una descripción del delirio amoroso. El epígrafe de esa novela, “Amar es dar lo que no se tiene a quien no es”, confirma su profundo conocimiento del psicoanálisis y de las formas en las que opera el deseo.

Mi casa es la escritura

Siempre en tránsito
como los barcos y los trenes
metáforas de la vida
en un fluir constante
ir y venir
(Mi casa es la escritura)

No son pocos los títulos de su obra que le cantan a las ciudades –Barcelona, Berlín, Montevideo–, a la pérdida, a la nostalgia y al exilio político y amoroso, a una falta esencial que son:

una cadena de replicantes
los eslabones de una biografía
llena de espectros
que conducen a una mujer a otra
como los afluentes de un río
que va a dar al mar
que, por supuesto, es el morir.

  Tampoco son pocos los poemas de su obra que le cantan al paisaje marino –Inmovilidad de los barcos (1997), La barca del tiempo (2016), La balsa de las palabras (2016). Un amor y una obsesión por los barcos y los faros que vienen de lejos, de cuando era niña y sus tíos la llevaban a la Ciudad Vieja a ver partir las grandes embarcaciones que zarpaban desde el puerto de Montevideo. Aquella niña, protagonista de su novela autobiográfica La insumisa (2020), no imaginaba que una noche de 1972 también le tocaría partir. No imaginaba que haría, en sentido inverso, el mismo viaje que habían hecho sus bisabuelos genoveses para buscar refugio en otro continente. “Mi exilio no comenzó el 20 de octubre de 1972, cuando el barco tocó puerto en Barcelona, una suave y luminosa mañana de otoño, sino un año después, el 30 de septiembre, cuando vos y yo nos separamos. Recuerdo esa mañana. Me encontré súbitamente, en la calle Balmes, de Barcelona, a la altura del número 199. Había estado otras veces allí, pero nunca me había sentido sola. Al exiliarnos juntas, fue, en realidad, como si no nos hubiéramos exiliado, como si transportáramos con nosotras todo aquello que amábamos hasta entonces: el perfume de glicinas de la calle Larrañaga en Montevideo, la estatua del cacique herido por una bala disparada por el invasor, que veíamos desde la terraza de nuestro piso en la calle Cebollatí, frente al mar, las canciones de Mina […] Y de pronto, todo eso me había abandonado. No me había abandonado el 20 de octubre de 1972, me abandonó el 30 de septiembre del año siguiente, cuando nos separamos para siempre, y yo, en un banco de la calle Balmes comprendí que el exilio no era solo cambiar de espacio, el exilio era separarse de la persona amada, dejar de hablar la misma lengua (los enamorados y las enamoradas tienen su propia lengua, cambiar de amor es cambiar de diccionario, y dejar un amor es perder un dialecto)”.

La partida, el exilio, el desarraigo son constantes de su universo poético. Tal vez por eso, Mi casa es la escritura (2006) sea el título que Peri Rossi escogió para una de las pocas antologías que publicó en nuestro país, hace ya dieciséis años. Con aquel pequeño tiraje de trescientos ejemplares y después de mucho tiempo, la autora volvía a ponerse en contacto con los lectores uruguayos. No debería sorprender que el lenguaje sea la verdadera patria de cualquier escritor, pero en el caso de una exiliada política –extranjera de un lado y del otro del océano– la afirmación cobra otras dimensiones: “Soy una escritora uruguaya que vive en Barcelona, escribe en castellano y es, por tanto, una especie de extranjera en todas partes. Para los españoles, soy barcelonesa, para los barceloneses, soy uruguaya, y para los uruguayos, soy española”. A pesar de estas multiplicidades, o tal vez gracias a ellas, y como la misma escritora afirmó cuando le comunicaron que era la ganadora del Premio Cervantes 2021, en su persona se reconcilia España, dividida desde hace años por un independentismo que ha criticado en más de una oportunidad.

En Barcelona o en Montevideo, en España o en Uruguay, en sus sesenta años de producción, Peri Rossi ha cultivado una obra en la que es palpable el amor por el lenguaje, el compromiso ético y estético con la literatura, la denuncia de los más débiles –las mujeres, los exiliados, la comunidad LGBT–. No ha estado sola en todos estos años, a su lado ha tenido “la compañía que no falla, / las palabras”. Pude confirmarlo en los últimos meses, al consultar su archivo personal, al repasar sus manuscritos y sus fotografías para la edición del libro homenaje que publica la Universidad de Alcalá. Varias semanas de trabajo para tratar de sintetizar en pocas páginas una vida escrita, una obra que siempre ha permanecido fiel a sí misma. Hoy Peri Rossi agrega una embarcación más a su flota, desde la cuna de Cervantes levará el ancla de La nave de los deseos y las palabras.

Néstor Sanguinetti