Marzo 2022

EL CLUB DE LOS NARRADORES

Hombre con sombrero, segundo a la izquierda, sin identificar

Dragón entre las nubes

VISITANTES

Juan José Saer

“La pesquisa”

(las primera páginas)

Este mes damos un paso enorme en la zona Saer de la narrativa, los idus de marzo nos traen la felicidad de contarlo en el elenco de La Coquette. Su visita nada tiene de casual, asoman en su obra escenas de timbas, boliches de barrio con billar y cabaret danzante con barman, fulleros sindicados, epígonos de Raúl Berón y coperas; parecía cantado que un texto suyo se diera una vuelta por aquí y fue Laurence Gueguen que autorizó la presencia de “La Pesquisa” en esta entrega. Los astutos en literatura saben de Saer, para los más prudentes subimos este mes un esclarecedor y penetrante ensayo de Oscar Brando; el portal al mundo saeriano es cuestión de minutos: Internet brinda más de doscientas mil entradas, los libros están en librerías y eBook, cursos, memorias o tesis se suman en el ámbito universitario. Sencillo y desafiante, su proyecto además de narrar historias en trama postula un sistema conectado de personajes, es educación a la novela en tanto estrategia de ficción e incursión imborrable al tercer reino de la literatura. Lo único que glosaremos entonces, será la razón de elegir las primeras páginas de “La pesquisa” como rastro privilegiado.

Alguna vez Juan José afirmó que fue su respuesta al reto del género policial aunando horror y métodos decimonónicos del folletín urbano; una réplica de oficio probando que se puede hacer novela con sobrantes de la industria cultural invasora. Habiendo Saer vivido en Francia desde 1968, fue la primera ficción que transcurre en buena parte en la capital francesa. La acción sublimada por el relato de uno de los protagonistas se desarrolla en el distrito 11 de París, allá suceden los 29 crímenes del caso (quizá se inspira oblicuamente en la saga real del asesino que obró en París durante los años setenta) y está instalada la usina de la investigación: “El hombre o lo que fuese desaparecía detrás de sus actos, como si la perfección que había alcanzado en el horror le hubiese dado el tamaño del demiurgo que únicamente existe en los universos que crea.” Allá vivió el personaje que cuenta y también Saer -antes de mudarse a la calle Mouchotte- en el 157 Boulevard Voltaire primer piso, cerca del Metro Charonne, lo que suma verosimilitud al relato.

La novela que sigue luego de las primeras páginas transcripitas, fue publicada en 1994 y despliega varios argumentos: una charla entre amigos sobre otro misterio de París, el viaje por el rio Colastiné tras un dactilograma de 815 páginas, titulado “En las tiendas griegas” y del cual se ignora su autoría, el reenganche de una amistad que debe negociar huecos emotivos de años de ausencia. La historia parisina es la de un asesino serial, sus víctimas, la persecución a ciegas y se concentra en los dos últimos crímenes hasta un desenlace provisorio. El dactilograma se traslada a la guerra de Troya en la llanura de Escamandro, la mayoría el día previo al episodio del caballo y finaliza cuando se abren las puertas del horror. Ante Troya se disputan en opiniones el soldado viejo y el soldado joven vigilando la tienda de Menelao, en París los policías Morvan y Lautrec, en la ciudad novela Pichón y Tomatis siendo seis personajes en busca de autor: autor del dactilograma, de los crímenes, de la novela. El episodio troyano, que inicia la literatura occidental trata del hiato entre realidad e ilusión sobre la belleza femenina en su esplendor cuando es casus belli. Como puede verse en el cuadro de Hans Baldung “Las tres edades y la muerte”, el predador parisino se acerca al reloj de arena supliciando ancianas en un ritual de muerte; en París como en Troya, son las víctimas engañadas quienes abren las puertas del encierro al potro desquiciado del horror. Al inicio de la novela leemos el retrato robot coral de las víctimas, el gran arte narrativo de hacer un travelling prolongado sobre seres invisibles en la jungla urbana, mujeres declinantes que salieron de cuadro. Con esos elementos de afeites y artrosis se inicia una novela fantástica, poblada de monstruos fugados de pesadillas, ciudades oníricas, víctimas y victimarios, operando desde los orígenes mitológicos cuando el mundo se vuelve pesado. Los personajes masculinos van a la búsqueda, más que el consuelo barroco deux ex machina del culpable ideal, la certeza es el misterio permaneciendo en lo que flota: nieve blanca cayendo sobre París en días de navidad, papelitos blancos ministeriales del carnaval del monstruo resolviendo el enigma, mariposas blancas llamadas bailarinas -nocturnas- provenientes del cielo sobre el arcano del dactilograma. Mientras los amigos toman cerveza -exigir el frío que duele en las sienes, la altura de la espuma- en un patio acriollado, alrededor caen hojas otoñales de relatos pendientes sobre desaparecidos, exilios, cariños idos y la juventud dañada seca de promesas.

Oscar Brando

“Volver a Saer”

Cuando se volvió más cercana la llegada de Juan José Saer a La Coquette, como con otros autores creímos que sería oportuno que estuviera acompañado por un trabajo crítico de presentación ampliada; se lo pedimos a Oscar Brando sin dudar, sabiendo que es el compatriota que más sabe del asunto. En su trabajo recibido recuerda cómo se fue tejiendo la trama saeriana personal con lecturas, conexiones editoriales, azares inmobiliarios, viajes, alineación de planetas universitarios y el imán Alberto Díaz que tanto nos orienta desde Buenos Aires. Fue una linda aventura su encuentro fortuito con los libros de Saer y contó con el apoyo de Norah Giraldi durante el tramo último de la investigación; yo trabajaba por esos años en la universidad de Lille cuando Carina y Oscar Brando vivieron y presentaron sus tesis sobre Liscano y Saer. La defensa de Oscar fue el 18 de noviembre de 2013, finalizaba el otoño en el Norte y estuve ahí para contarlo. Tal vez en el pedido inicial hace un par de meses sólo aguardaba algún capítulo suelto de la tesis y que luego fue libro editada -por Corregidor- con el título de “La escritura de Juan José Saer. La tercera orilla del río.”

Brando se tomó unos días para pensarlo y se descolgó luego con un ensayo inédito, personal, arborescente, que recupera las grandes líneas de la crítica del autor de “Glosa” y abre nuevas pistas porque sobre Saer siempre queda alguna cosa para decir. Como buen docente -nosotros los del IPA ya no somos los mismos…- atiende a lectores debutantes y sorprende a iniciados con nuevos contactos digamos que intertextuales. Oscar preguntó qué texto de Saer subiría al Cabaret y los criterios de la elección; ubicó entonces el interés de su lectura al servicio de la cartografía parisina, del catálogo inicial femenino atendiendo a las viejas del barrio, en viudas sin mayor esperanza que en páginas maravillosas describen el coto de caza de “el hombre o lo que fuese.” Además de presentar la obra de Saer y avatares editoriales como un sustrato a considerar de la narrativa, aclaró puntos claves de la novela citada. Brando estableció un nexo temporal, una suerte de continuidad trascendental con otro cuento del libro “Lugar” del año 2000 titulado “Recepción en Baker Street” y que sería una coda de la novela convocada, porque la noche de las bailarinas siguió después de la tormenta. El crimen induce al crimen: Pichón Garay narra los misterios parisinos y Tomatis los de Londres, recuerdos de mentes criminales así como de deducciones; relaciones entre realidad y ficción, corporeidad y simulacro, del asunto de la construcción del autor. Como lector de Saer, dos aspectos me interesaron del trabajo de Brando que tienen relación con su pasado de investigador. Primero el juego de asimilación y desprendimiento con la literatura de corte naturalista previa -Oscar domina esa biblioteca de la Banda Oriental- donde localiza los nudos conflictivos entre lo que permanece y la ruptura; luego, el paso mágico de las condiciones de oralidad a prodigios refinados de la escritura, diciendo que toda gran novela antes fue rumor o mitología, anécdota o recorte de prensa, conversación antes que dactilograma aunque requiera 815 páginas.

LIBRERÍA LAS NUBES

Duilio Luraschi

Ficha 3

“El juego de Borgino”

Suceden cosas en la Librería Las Nubes. Duilio Luraschi que pasó de visita por el Cabaret hace algunos meses, para este marzo nos envió una novela inédita; es la primera vez que ello ocurre y de arranque va nuestro agradecimiento. A la espera de concursos varios, decisiones editoriales que tardan, publicaciones parciales en semanarios o lecturas públicas las historias buscan otras estrategias de difusión. Cuando un manuscrito alcanza el punto Fahenheit 451 en la ciudad letrada, el desplazamiento lateral hacia la red abre nuevos portales. Hace un tiempo, Martín Palacio Gamboa escribió lo que sería una buena entrada a la estética de Duilio: “Nacido en 1963 en Montevideo, Duilio Luraschi es algo más que una figura esquiva en el panorama de la narrativa contemporánea uruguaya. Sus libros tratan de un mosaico de posibilidades, personajes, planteos en que la magia, el terror, la paranoia, lo absurdo y el humor forman un tejido más lógico de lo que parece a primera vista. Por ese motivo podríamos inducir que estamos ante un autor cuyos relatos navegan una atmósfera y una precisión de relojería que lo aproximan a Kafka pero también a Dino Buzzati, dos ascendencias que parecen haberse desdibujado en el marco de referencia actual y que, por eso mismo, también generan cierta extrañeza.”

En la novela de Luraschi hay dos destinos principales que se cruzan sin saberlo. En la primera una pareja recuerda a Elizabeth Taylor y Richard Burton en “¿Quién le teme a Virginia Woolf?”, en la otra seguimos a una muchacha depresiva que se llama igual que la morocha de “Mulholland Drive” y termina como la rubia Diane Selwyn. Hay negocios inmobiliarios tipo “Chinatown” y accidentes de tráfico sospechosos; pero no estamos acomodados en el Cine Metro con subtítulos, sino ante seres desesperados moviéndose en escenarios que se ven desde la ventanilla del 121. Borgino es un juego y el negociado ilusorio para pararse el resto de la vida; como se lee en la entrada 24: “el lío de Borgino era solo una fachada como la puerta del tren fantasma.” Quien compró boleto para varias vueltas fue Tomás Campos, acaso héroe sin atributos, el último en salir de escena y que recibe la resaca del naufragio: la esposa alcohólica se va a Carmelo, siempre anda detrás de alguna mina quemada, hay fotos de cuando Bautureira llevó seis casilleros de cerveza y cuatro pollos asados a la despedida de soltero, es abogado y empresario, filatélico aficionado, va a la peluquería de Vittorio, fuma Camel, bebe ron añejado, tiene problemas oculares y cree que el 325 a la cabeza lo sacará del mal paso.

NOTAS, APOSTILLAS Y ANEXOS

Comentarios actualizados a los contenidos

ARCHIVOS

El cazador Gracchus amarra en Montevideo y Mi primer Felisberto (diario de la obras) / La primera Cartografía original / Biblioteca musical / Índice general del año Uno de La Coquette / Fichero de Programaciones mensuales desde Abril 2020.

NOVENA BANDA DE AUDIO DE LA COQUETTE

The BBC Concert Orchestra / “Laurence de Arabia” de Maurice Jarre.

Jennifer López / “El anillo” de E. Barrera, A. Castro, O. Hernández, J. Herrera.

George Gershwin / “I got rhytim” George Gershwin.

Ney Matogrosso / “Rosa de Hiroshima” de Vinicius de Moraes y Gerson Conrad.

Antonio Núñez Montoya “Chocolate” / “Fandangos”, guitarra de Manuel de Palma.

Barbra Streisand / “What are you doing for the rest of your life ?” de Miche Legrand y A. y M. Bergman.

Django Reinhardt / “Nuages” de Django Reinhardt

Richard Galliano Sextet / “Oblivion” de Astor Piazzolla.

Julien Clerc / “Ma préférence” de Jean-Loup Dabadie y Julien Clerc.

Rubén Rada / “Candombe para Gardel” de Rubén Rada.

Osvaldo Pugliese / “Recuerdo” de Osvaldo Pugliese.