Las manzanas de la familia Samsa

En “El índice Moldava” presenté una síntesis del contenido del libro de Ángelo María Rippelino “Praga mágica”, en el capítulo correspondiente se exponen las calidades que hallé en la obra; sólo me resta avanzar unas líneas sobre el sentido, oportunidad y utilidad del libro en mi tarea, operaciones que sin desconocer la carga de información objetiva, se inclinan más por la evocación subjetiva. Al comienzo fue la sorpresa incitante por un objeto de estudio, identificación intensa con entrega de una vida intelectual dedicada al desplazamiento y cruzando fronteras; Ripellino halla el equilibrio -politeísta y heterodoxo a la vez- de mantenerse en la tradición crítica italiana y luciendo el gesto generoso e intenso de conversión a la cultura del otro. Calidades quizá de ADN de Imperio Romano, retórica residual de educación latina y peso de generaciones enviadas a América, ello sin descartar el enamoramiento con mediaciones. Fervor de anexión literaria y pertenencia interior, entrega signada por un afán contagioso que hace bien en una época intelectual penetrada de desconstrucción difusa.

Asistimos a una jerarquía sugestiva, disolviendo la tentación kafkiana -el lector comprendió que no fue mi caso- que tanto se impone en la reflexión cuando de Praga se trata. El italiano se prenda por la ciudad: ¿qué significa prendarse por la ciudad? Conocerla desde el interior en profundidad cronológica y extensión palpitante de la vida creativa hasta el año del punto final, transitar los puentes levadizos con la historia europea y occidental, tramando en paralelo una red de influencias y objetivos personales. Tampoco estamos ante un objeto de estudio circunstancial. sobre el cual se glosará un quinquenio o la duración de una tesis doctoral, sino una historia existencial que solicita el tiempo una vida; alterar la impresión del viajero entrando a Praga una noche de invierno y seducido en la primera hora por la belleza sensorial de la ciudad. Ripellino escribe que ello no es corolario del proyecto exhibicionista positivo calculado e interesado, más bien de la magnitud trágica histórica superponiendo escenas fundadoras terribles y capítulos traumatizantes. La literatura está hecha entre otros materiales, de derrotas o fracasos en road movie como ocurre en la invención de la novela moderna en un lugar de la Mancha. El libro mediante metonimia se erige como modelo de interpretación de la modernidad, donde las condiciones intelectuales y de producción hacen del nexo ciudad / escritor factor clave de entendimiento. Baudelaire y Paris, Dublín y Joyce y además el “Ulises” completando el tríptico locus (mapa genético, orígenes psicológicos y espacio sublimado) / biografía / escritura; incluyendo en el paradigma la geografía sin fronteras de ciudades imaginarias que pueden llamarse Santa María o Comala. Desde esa perspectiva el trabajo de Ripellino es capital y se inscribe en la tradición de la monumental obra interrumpida de Walter Benjamin sobre los pasajes de París; quizá podamos ampliar que cada ciudad tiene su propia magia. Algunas como Trieste, Lisboa o Montevideo (la Montevideo de Oriana Servetto y otras mujeres poetas) alcanzan ese efecto de lo imborrable cuando se interactúan palimpsestos urbanos y literatura. “Misteriosa Buenos Aires” de Manuel Mujica Láinez puede ser otro ejemplo interesante; bienaventuradas las ciudades que tienen un libro sobre ellas con la pluralidad de asedios que Ripellino le superpuso a Praga. Lo mágico proviene asimismo de saltar el obstáculo de una historia factual, interesante y frustrada de hechos documentados que seleccionan historiadores de oficio, sociólogos miméticos, empresas de sondeos orientando la opinión y el periodismo en todas sus variantes impresas y audiovisuales. La realidad es también “lo otro” como podría decir Felisberto Hernández; el descarte intelectual que se produce por ignorancia, desprecio o incapacidad para comprender la complejidad a veces descarriada de la sociedad de los hombres en el tiempo. Se hace luminoso en el artículo y basta una rápida enumeración: supersticiones y complots, heterodoxias y tradición del ocultismo, desarrollos mentales incidiendo en lo real, hipótesis imaginadas de explicación del mundo, ficciones que intenta desandar los misterios, tradiciones desprendidas del razonamiento y la lógica formal. Conjunto de fuerzas perseguidas y ocultas, tensores del cosmos fuera de radar ante sentidos limitados, permanente insatisfacción por explicaciones de manuales, exigencia de tener en cuenta lo imposible, belleza emotiva del creer y prescindencia del razonamiento -sin duda decepcionante- que pretende explicar los prodigios.

En la frontera franco suiza y cerca de Ginebra se instaló hace algunas décadas el CERN, que activó su primer acelerador de partículas en 1957; quiere decir Consejo europeo para la investigación nuclear y se trata de concebir anillos monstruosos y sin señor aparente de aceleración de partículas. El libro de Ripellino será editado en 1975, en 1989 cae el muro de Berlín y ese mismo año se inaugura un túnel de 27 kilómetros de circunferencia para la conquista del espacio infinitesimal. En 2012 se identifica una partícula cojeturada que se dice compatible con el bosson de Higgs, llamada partícula de dios, lo que ayudaría -casi nada- a explicar el origen del Cosmos.

La India ofreció a la ciencia de los extremos en el año 2004 y como aporte sánscrito, una estatua de Shiva Nataraja ubicada entre los edificios 39 y 40 del complejo. ¿De qué dios es esa partícula tan buscada en el CERN? “- ¿Eso? Mágica, eso.” dice el personaje de Rodríguez, al final del cuento homónimo con bagre de Francisco Espínola.