(IV a) Louis Vax

Louis Vax en «Arte y literatura fantástica” (24) advierte lo riesgoso que sería aventurar una definición pretendidamente exacta de lo fantástico; por ello, determina su dominio expositivo en relación con zonas fronterizas: lo feérico, lo poético y lo trágico. La intención del crítico es inscribir lo fantástico en una larga tradición francesa de inspiración occidental; constante de la misma -desde las sirenas de Ulises a magos medievales- estando alerta a la formación del fantástico como categoría diferenciada y autoconsciente de sus procedimientos. Ruptura que siempre se opera primero en la práctica literaria que en su reflexión teórica; sin por ello omitir formular una aproximación preliminar.

“La narración fantástica, por el contrario, se deleita en presentarnos a hombres como nosotros, situados súbitamente en presencia de lo inexplicable, pero dentro de nuestro mundo real.” (25)

Ese dominio de implicancia, arrastrando en el dominio compartido “mundo real” y “hombres como nosotros”, determina un horizonte reconocible, donde la imaginación cumple una función doble antropológica en “nuestra sociedad”. Ello debe acompañar la alteración de las leyes inamovibles de la naturaleza y el comportamiento humano; tan sujeto igual a evoluciones y cambios revolucionarios, portados por la evolución histórica. Resultan de ello anacronías lindando el escándalo, que nos conducen -a quienes estamos del lado humano de la situación- a la exigencia de creer lo increíble. Al desprendimiento de lo sagrado, mientras la historia se apropia de la versión del César y desestima la versión de Dios, con su cortejo de milagros y leyendas sagradas, le siguió una rebelión ante la Ciencia orgullosa en lo que tiene de insatisfactorio y fallas.

Mientras una parte del cerebro se aquieta con descubrimiento en vértigo productivo desde la revolución racional, otra zona móvil del pensamiento se aventura -tomando los riesgos correspondientes- en interrogantes deambulando las salas de espera de los laboratorios

Lo fantástico es más que una enunciación en constatación de lo insólito; para que adquiera todo su valor -afirma Vax- debe conseguir como efecto un cuestionamiento o duda razonable de nuestra seguridad sobre la legalidad de la realidad. Considera su capacidad de ambivalencia una de las constantes del género, se trastocan axiologías incuestionadas y la violencia admitida de los sentimiento. El efecto fantástico literario -de cierta manera- es espejo deforme de la incertidumbre matemática: si los sabios descubren la infinita expansión del cosmos, permaneciendo en las hipótesis de trabajo para su explicación todavía pendiente, si el ingreso en la materia nos lleva a la física cuántica y al energía atómica, pensemos la confusión entre narradores y ante el lector anónimo que desconoce la serie de Fibonacci de 1201 y la cría de conejos.

Frente a la tentación de describir los cuentos fantásticos como proyecciones de profundas neurosis, Vax postula que las relaciones entre psiquiatría y fantástico, son demasiado complejas para deducir esquematizaciones ligeras. Su conclusión es interesante, afirma que la apelación a la psico crítica alteró las relaciones; a tal punto, que un objeto narrativo con leyes internas se transformó en documento notarial y suerte de diagnóstico inconducente. Un asedio exclusivo desde esta perspectiva, proporcionaría elementos para conocer mejor la biografía del autor y sus mecanismos psíquicos; pero no sería la manera más feliz de interrogar las claves de su literatura.

Evocamos el estremecimiento de la Ciencia y también la tentación del esoterismo del siglo XIX; lo mismo podría decirse con la irrupción de Freud en la historia de las ideas y toda la onda expansiva que, lejos de ser anecdótico o transitorio se inscribe en nuestro cotidiano. En Uruguay la APU (Asociación Psicoanalítica del Uruguay) se fundó en el año 1955, el mismo año que se publica “Explicación falsa de mis cuentos” de Felisberto Hernández. Su sede está ahora en la calle Canelones 1571 y se la puede conectar en el 00 5982 4107418. En 1910 Freud publicó un libro definitivo para la disciplina emergente, que se conoce como las “Cinco lecciones de psicoanálisis”; allí, el vienés presenta una serie de casos y su mera presentación (sin tentar ingresar en vericuetos de terapia y trauma), parece dejar entreabierta una hendija a polizontes fantásticos: Dora, fragmento de un análisis de histeria / El pequeño Hans / El hombre de las ratas / El presidente Schreber / El hombre de los lobos.

Esta objeción metodológica, en absoluto objeta la relación con tan importante disciplina; por el contrario, bien regulada le abole a la literatura fantástica cierto carácter de gratuidad que puede asígnale una lectura desinteresada. Vax le reconoce a la imaginación ser la principal facultad de un escritor del género y la repentina ausencia de certidumbres lógicas el grado cero del proceso. Ahora bien, el género fantástico en general (incluyendo la literatura) establece un contacto con el realismo. De esta manera se conforma un territorio ondulatorio, zona donde intervienen elementos de ambas procedencias y que configura otra de las constantes del género. Según Vax ello no debe aparecer en tanto resultado sino como necesidad, evitando caer en los extremos que desvirtúan el efecto requerido.

“La antinomia de lo fantástico aparece: el arte realista que tiende a representar las cosas tal como se ofrecen a nuestros ojos, no tiene nada de fantástico. Por otra parte, el arte totalmente desembarazado de lo real se entretiene con demasiad libertad entre los arabescos y los colores. La ocasión propicia para que surja lo fantástico es aquella en que la imaginación se halla secretamente ocupada en minar lo real, en corromperlo.”  (27)

Dos elementos complementarios son reivindicados por el teórico para la literatura fantástica: su directa dependencia de la incredulidad y la necesidad -para que devenga convicción- de la discreción. Lo fantástico debe introducirse de manera imperceptible en el relato, las alteraciones serán lo menos evidentes posibles y la verosimilitud del relato debe ser constante; la sobrecarga de elementos improbables lleva de manera inevitable a un desencanto temprano.

“Poco a poco o fantástico se insinúa en la narración, en seguida se vuelve aceptable, luego irrecusable.”  (28)

Lo fantástico se introduce en la escritura de la misma manera que los fractales en la Naturaleza, la metástasis en los cuerpos, meteoritos viajeros en telescopios y los necesarios relatos en sueños de enfermos mentales. Menos que delimitar territorios netos de diferenciación que tranquilicen a las mentes sedentarias, se trata de entender mecanismos interactivos que pueden concluir en la recóndita armonía o una colisión destructiva.