Lucía Lorenzo

AGOSTO 2021

Otro cuento de Lucía Lorenzo que pudimos leer tiene un acápite de Truman Capote: “La soledad, como la fiebre, medra en la noche.” y parece que uno escucha esa frase dicha por el inmenso Philip Seymour Hoffman. También las circunstancias reciente del país y haber nacido en 1973 puede incidir en un estar social del escritor uruguayo contemporáneo, dependiendo de ese cursor insistente con charreteras; cifra que condiciona -a todos- la visión sobre la pertinencia y utilidad de la literatura cuando todo está dicho; apelando en algunos casos a la poética minimalista de una narrativa casi de supervivencia. Lucía en licenciada en comunicación y opera en el mundo del periodismo, los cursos de literatura y la creación. La mirada resultante es de un feminismo ensimismado y solidario entre mujeres: explora las pérdidas afectivas de la infancia, los desasosiegos adolescentes barriales y los naufragios de la vejez que la sociedad prefiere ocultar. El cuento breve es suficiente (Tenerlo por escrito, Civiles iletrados, 2019) para lo que quiere o considera suficiente narrar: la foto movida, el tiempo de espera entre dos trámites, el dialogo fragmentado, el boceto de una idea, el vuelo casual, un fulgor tentador de otra vida posible apenas cambiándose la ropa.

Los comienzos hay que imaginarlos porque están obviados, los finales son indeterminados como los fotones que forman el universo. El lector debe apoyarse en eso breve que sucede y el instante fulgurante en pocas palabras; siempre que tengamos confianza en el observador. Están seguidas sin concesiones las edades de la mujer y el tiempo que pasa por el cuerpo, se ponen a prueba los límites del desajuste mental sin saber de qué lado del diagnóstico se está parado y mientras se expande el imperio repetido de la soledad. A veces los dioses envían mensajes sibilinos, como en el cuento “Avioneta”: Mírenme, Elíjanme. Quizá eso escrito en el cielo y siendo otra nube poética nunca llegue a tocar tierra; eso flota por encima nuestro, como los mensajes de humo de Alberto Ruíz-Tagle en “Estrella distante” de Bolaño, repitiendo el doble enigma humano del emisor y del destinatario. De los tres cuento que Lorenzo nos propone “Espectros” es un inédito.