AGOSTO 2021
Los dos relatos de Lockhart refieren historias en las antípodas ambientales y tienen elementos comunes. “A través de una nube de polvo” es inédito y “Lady Catherine” pertenece a La espléndida desnudez de las cosas (Civiles iletrados, Montevideo, 2019). Mercedes Rosende escribió en el prólogo: “Y estos cuentos de Laura Lockhart corresponden a esa categoría en la que las mujeres hablan con voz propia, cuentan experiencias propias, juegan el papel más importante de la historia. Los personajes son muchos: las amigas, madres e hijas, nietas y abuelas, primas, la milonguera, la prostituta dominatriz o la tía bolchevique que vive en Rusia, la amante del samurái o la del cirujano o la del padre de un niño enfermo, la judía, la asesina del jacuzzi, la del cuarto que se va llenando, todas ellas son el centro del relato. Porque dramas, pasiones o tragedias que viven sus protagonistas tienen un denominador común: son mujeres, aunque sin esa visión estrecha y confinada casi exclusivamente a la problemática familiar de entrecasa con que se entendió la “literatura femenina” en el pasado, y sin entrar en el obvio panfleto militante.”
El primero evoca un mundo rural entre mujeres emparentadas, tejiendo su novela familiar ante la deserción masculina, neutralizando a Micielo, pareja reciente de una madre ausente. El lector verá que la crónica evitada por la piba de trece años es cuestión de todos los días; la tía Tiburcia es el personaje inolvidable: seducida y abandonada a orillas del Cebollatí, parto con accidente vial y bebe muerto, la cubrió de muchacha el poncho de la locura. La música es la alegría que la hace bailar el pericón, algún malambo en alpargatas o una recreación de rock. “Lady Catherine” –“es la reina de un comic”- cuenta una revancha de la diáspora latina en Chicago contra los privilegios masculinos y se trata de llevarlos al instante masoquista, donde sus fantasmas sólo se pueden concretar humillándose ante la fémina dominante. Los cuentos de Lockhart se nutren de la tradición teatral, egresada de la EMAD participa en la tramoya técnica de múltiples producciones en los espacios nacionales. Hace una década que incursiona en la creación de guiones y la escritura narrativa, participó en antologías y ganó varios concursos. Quizá lo más persistente son sus años pasados en Londres: estética visual del álbum Sargent Pepper’s, entornos tóxicos de “Mona Lisa” de Neil Jordan, bandas de “Tommy” y “The Rocky Horror Show”. Después de ver a Vanesa Redgrave con Terence Stamp actuando Ibsen -quienes tuvieron esa fortuna en Londres- y de escuchar el pentámetro yámbico sajón en el Old Vic, el gran Teatro del Mundo seguro se reinventa.