FEBRERO 2023
Con Bruno Millán Narotzky (Madrid, 1992) comenzamos a trabajar sobre el Cabaret Literario La Coquette allá por noviembre del año 2019; cuando teníamos pronta la primera entrega Covid se nos adelantó un mes e igual salimos en la red en abril de año 2020. Bruno es el responsable del diseño gráfico del sitio y la continuidad del mantenimiento; es decir del traslado, ubicación de contenidos en cada sección, nexos de la banda de audio, corrección de errores, ajuste de la invitación y salida cada día 23 como hoy. Es bueno eso de dialogar con alguien de otra generación más joven y que sigue de cerca la evolución de los materiales del sitio. Tiene una formación filológica y musical desde los cuatro años, conoce de informática, es traductor en el cruce de media docena de lenguas. Puede leer el Arte de la guerra de Sun Tzu, los poemas de Li Po y el Pequeño libro Rojo del gran Timonel en sus signos originales. Tocó en violín algunas partitas de Bach y es aficionado al toque de arco de Stéphane Grapelli; entre los visitantes del sitio como se ve en Lira, tiene una preferencia por la poesía de Circe Maia. Con esos antecedentes pesados yo sospechaba que había algunos escritos personales que fui conociendo en estos años; le dije que sería una buena idea que diera algo de eso a conocer en nuestro karaoké, se lo pensó y como le gusta la escena -toca en un grupo que se llama Bartok 3- terminó por aceptar y enviar un par de textos representativos de su historia.
En el primero entramos al imperio de leyendas chinas donde se fusionan orígenes de la trama celeste y la música con siete filamentos del fuego estelar, templos de sabiduría y primeros sonidos del mundo suspendidos a la caparazón prodigiosa de una tortuga del Nilo. Esas historias vienen de atrás en su vida, del mandato del viaje al Este; como Ezra Pound al inicio del siglo pasado, Bruno pasó por Londres y luego siguió ruta hacia Cathay a buscar lo que se escribe de manera diferente; en una de las alforjas trajo esta leyenda de constelaciones tonales para la cuerda Sol. Por el contrario, Informe sobre el Odradek es nave exploradora de la escritura que viene o del retrato robot de nuevos lectores que nos rodean, iniciados a Twitter de Elon Musk y redes sociales. Partiendo del cursor kafkiano del siglo pasado descubrimos el sol naciente que asoma en Mikado y Bushido, como lo indican el éxito mundial de mangas, reencarnaciones de Godzilla y competiciones multitudinarias de videos juegos. Ahí pasan cosas en el reactor del relato moderno; estamos en los filos katama del cuento interactivo lector argumento, activación de la inteligencia artificial, robótica que pinta cuadros y redacta tesinas. La juventud está dispuesta a aceptar estrategias narrativas complicadas, siempre que haya inventiva como lo vimos en Ghost in the Shell, en episodios de Assassin’s Creed que activan la máquina Animus explorando la memoria genética desde nuestros ancestros. Con ese nuevo Odradek Kafka se vuelve precursor de su propia obra, con animales cantores y castillos inaccesibles, laberintos jurídicos de la Ley, metamorfosis familiares durante un sueño, zonas donde coexistimos con entidades que son criatura y objeto; un proceso infinito de destrucción creación como se continúa con las 108 danzas rituales de Shiva Nataraja.